En las primeras Enseñanzas recibidas por Lino Sevillano en la revelación privada cuyo contenido quedo registrado en actas, en las actas, acta 54, acta 61 y más específicamente en el acta 76 dada el 7 de octubre de 1985, nos fue revelada una nueva advocación de la Santísima Virgen María bajo el nombre de Nuestra Señora de la Alianza. En esa acta el señor hace una descripción pormenorizada de la imagen de nuestra señora de la Alianza.
Lino Sevillano en fidelidad y obediencia al señor coordino la elaboración de la primera estatua hecha en el mundo de esta advocación siguiendo fielmente la descripción dada en el acta 76.
Esta estatua se colocó en Marilandia el 18 de diciembre de 1997 en el sitio de la primera aparición. La autenticidad de la imagen la confirma el señor en el acta 1037 donde dice:
“La sola colocación de nuestra Señora de la Alianza, en su primera estatua, en el sitio de la primera aparición de la Inmaculada, es por si una señal que obligará a pensar, como consecuencia de las coincidencias aparentes que concurrieron a su colocación.”
Tomado del libro créanlo o no, escrito por Lino Sevillano en 1998, El fue quien tuvo la gracia de presenciar esta aparición…
El jueves 14 de diciembre de 1989, me había quedado en compañía de mi esposa en la alcoba de ladrillo. Yo soy muy madrugador, pero ese día, aunque estaba despierto, no me había levantado, porque hacía mucho frío. De pronto, a través de la ventana, vi unas llamadas, a eso de las 4 y media de la mañana. Pensé que se estaba incendiando la cabaña, donde dormía Gilberto, el mayordomo, y me levanté de prisa para apagar el fuego.
Al salir me di cuenta de que todo estaba intacto; pero, en todo el horizonte, por la garganta que deja ver un agreste, majestuoso y bellísimo paisaje, se veían como llamadas de colores indecibles; de la parte baja, subían rayos de colores caleidoscópicos, parecidos a los que acompañan a la imagen de la Virgen de Guadalupe
Vi que Gilberto estaba a mi lado. Todo subyugaba y, aunque hacía un frío que penetraba hasta los huesos, per-manecí tiritando, pero extasiado y feliz.
A poco vi pasar una criatura antropomórfica, bien definida, como un adolescente, en lo alto, de derecha a izquierda. Cuando aquella desapareció, vi el busto de la Inmaculada, muy grande, en proporción no relacionada con el cuerpo humano, dentro de Marilandia, sobre los árboles que hay en el ribazo que llamo el Monte Sinaí, donde están las Tablas de la Ley y donde hoy existe la estatua de Nuestra Señora de la Alianza.
Estaba de vista a mí y tenía los brazos entreabiertos y extendidos, como en actitud de acogida y bendición. Detrás seguían las fulguraciones y los rayos ya descritos y del sitio del corazón le salían otros rayos que descendían hacia mí.
Antes yo había llamado a mi esposa; ella salió, pero dominada por el frío, se regresó a la alcoba, diciendo: “Esto está muy bonito, pero hace mucho frío”. Ella no vio nada; yo tampoco les dije nada sobre eso, ni a ella, ni a Gilberto, quien después me contó que había visto al ángel. No sé a qué lo llamó “el ángel”, si a la primera aparición o a la imagen de la Santísima Virgen, porque no se lo pregunté
La aparición permaneció por media hora sin decirme palabra, en la forma descrita. Mariela Zambrano de Vargas 76, a quien entonces no conocía, cuando fue a Marilandia y la traté me contó que en esa madrugada, a la misma hora que he señalado, ella iba a una de sus fincas de los Llanos cuando al llegar al Boquerón de Chipaque vio en el sector de Marilandia ese fenómeno luminoso que la cautivó.
Haciendo parar el vehículo se postró en tierra para alabar a Dios y darle gracias por haberle permitido ser testigo de semejante espectáculo. Pero ella no vio la aparición.
Esa fue la primera vez que vi una aparición en Marilandia, la cual no divulgué. Por tanto, nada tiene que ver esta aparición con las peregrinaciones.
Nuestra Señora de la Alianza es la ineludible entrega del “sí” personal al “sí” de Dios. Equivale a la gota de agua que se aporta al vino, se los he dicho, para la consagración que transubstancia el vino en la sangre de Jesucristo.
Esta advocación les recordará ese misterio, y les ayudará a que se cumpla.
del acta 914
María Santísima les dice hoy – con insistencia:
“Amen, hijos, a Dios. Ámenlo. Ámenlo. Ámenlo. Si lo aman no pecan. El pecado hiere el corazón de Dios y despedaza mi corazón de madre. Arrepiéntanse. Arrepiéntanse. Arrepiéntanse. Aséense en las piscinas naturales y sobrenaturales de la Gracia de Dios. Esto es. Báñense en el cuerpo -para salud de éste, báñense en el alma, para salud de aquella. Confiésense con el presbítero. Y los presbíteros háganlo entre sí.
Hoy es día de gracia. Mi intercesión aún conmueve el corazón herido de Dios mi Señor. Aprovechen estos últimos regalos, estas gracias adicionales -por mi ruego, mis dolores y mis lágrimas- que les concede mi Señor.
Hoy tengo mis pies en este sitio. Beso con mi amor las aguas de Marilandia y les infundo por concesión de mi Amadísimo Señor, Dios mi Salvador, su aliento de vida y salvación
Aquí, Dios mi Salvador reafirma, renueva y reproduce, un nuevo sello de alianza -con ustedes en mí. A partir de hoy y por espacio de un año estaré aquí.
Aquí derramaré bendiciones, para salvación, las cuales tengo por gracias especiales del Altísimo, mi Señor.
Satanás, su enemigo y mi enemigo, está con furia dispuesto a grandes y gravísimos ataques. No le teman; pero huyan de él. Refúgiense en mí. Yo soy escudo y fortaleza para ustedes. No por mí, más sí porque mi Señor está en mí. Tú Hijo mío eres objeto de ataques especiales de su parte por los dones que Dios, mi Señor ha puesto en ti. No te alejes de mí. Yo no te abandonaré. Pero que todos tus hermanos oren por ti y te rodeen de especiales oraciones. Cuando caigas y caerás mil veces; no te quedes caído. Tan pronto como caigas levántate, hijo mío. Ve al sacerdote y aséate. Ojalá no cayeras. Pero hay fuerzas más allá de tus fuerzas que te hieren. Sin embargo mi fuerza es superior; porque es la fuerza de Dios, mi Salvador y mi Señor. Tú no te quedarás caído; pero, hijo mío me cuestas muchas lágrimas.
Ora más. Ora más. Ora más…
Invita a todos a la conversión. Cuenta a todos, hasta que lo entiendan, que Jesucristo, mi Dios y mi Señor, ha resucitado, que está vivo y que Él es el Salvador.
del acta 563
Ustedes, en su cuerpo, en su alma, en su espíritu, en todo y con todo, cuando reciben la Sagrada Eucaristía son templos vivos de la Santísima Trinidad; porque donde está Uno de Nosotros Tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahí estamos los Tres, unidos, en la unidad indisoluble, misteriosa y única del misterio de la Santísima Trinidad.
Por eso, no profanen con el pecado, el templo vivo de Nosotros: Padre, Hijo y Espíritu Santo, la Santísima Trinidad, que son ustedes en sí.
Vean también, por qué, es digna de especial veneración y honra, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Alianza, quien durante nueve meses me llevó en su vientre, siendo, Ella, de ese modo y por designio de Dios, el Primer Templo Vivo de la Santísima Trinidad.
Quienes sienten escrúpulos en tributarle honra, vean en esto, una razón poderosa para honrarla con honor especial, no igual que tributan a Dios, pero si, superior al que le tributan a los otros santos.
María, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Alianza es el Primer Templo y Sagrario Vivo del mundo dedicado por Dios mismo a la Santísima Trinidad.
Por eso, no la adoren; hónrenla, con honor especial único, como a la Madre de Dios, que es su Templo vivo donde, con seguridad y sin riesgo, pueden encontrarlo a Él, porque Ella es su Cielo Terrenal o Templo Vivo.
¿Recuerdan la oración que les dí, en Mayo cuando ibas con fray Amor y otros hermanos a visitarla en su santuario de Chiquinquirá?
Recuérdenla: “Madre mía: Adoro en ti al Salvador que está en ti. Amén.
del acta 1036
Ahora en la medida de la entrega y la prudencia de cada uno, son como un papel en blanco, aunque sucio, en el que Yo puedo escribir con misericordia y con poder; pero necesito la autorización de ustedes. ¿Lo quieren?…
Si alguien no quiere ser escrito por mí, es tiempo de decidirlo voluntaria y libremente: levántese y váyase. Como a Judas, se lo digo: “Lo que haz de hacer hazlo pronto.”
Pero si alguien quiere ser escrito por mí, decídalo también, voluntaria y libremente; Dígamelo ahora desde su corazón y con su propia voz:
“Señor: Aquí estoy. Yo, (dé aquí su nombre), quiero ser escrito por ti. Escríbeme, según tu beneplácito, con tu poder y tu misericordia.”
Quienes decidan esto último están sellando un pacto conmigo, en esta nueva Alianza, a la sombra de la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes. Para esto, les he dado esta advocación de Ella. Y, tengan presente que, en Dios, nada es dado porque sí y para nada. Todo tiene sentido y una razón de ser. ¿Lo entienden?…
Quienes acepten esta nueva Alianza, en la medida en que lean y pongan en práctica, viviéndola, esta Acta, serán llamados, en espíritu y en verdad, “Hijos de la Madre de Dios, Nuestra Señora de la Alianza.”
Por tanto, no bastará decirlo, para ser integrante de esta Espiritualidad Trinitaria, Cristocéntrica y Mariana, nueva, novísima y novedosa de los Hijos de la Madre de Dios, Nuestra Señora de la Alianza. Es preciso tomar conciencia de lo que significa integrar esta gloriosa caravana de peregrinos sembradores de amor. Todo honor cuesta, se los he dicho en muchas ocasiones. “Unas veces se paga con dinero y otras con sangre”. Y la sangre es vida; luego, el precio para comprar la vida eterna no puede ser otro que la propia vida de quien la quiere adquirir.
Ambicionar la vida eterna, cuesta. La vida eterna tiene un precio. Ese precio es la propia vida de quien se decide a comprarla. ¿Lo entienden?
Pero, ¿cómo se paga ese precio?… Se los he explicada en muchas ocasiones:
“Negándose a sí mismo. Siendo vírgenes, de acuerdo con la definición de virginidad que les he dado. ¿Lo entienden?
En esta definición no hay espacio para nada que los aparte de mí. En ella no caben, ni el pecado, ni las indelicadezas. La virginidad es la respuesta del hombre al celo de Dios, por eso, cuando ella se da, se sella la Alianza con la realidad del Pacto, que es la Cristofinalización, o la Encarnación del Verbo de Dios, en quien lo admite, en lo que es y con sus exigencias.
Esta Acta es grande, porque es Acta de Actas. Es una super Acta, que los obliga a tomar decisiones, sin alternativas. Se es o no se es. Son hijos auténticos de la Madre de Dios, Nuestra Señora de la Alianza, como Dios quiere que lo sean, o no lo son. Pero no pueden ser hijos a medias; porque en Dios todo es y debe ser perfecto.
Este llamado, que es una vocación nueva, novísima y novedosa, es un llamado a la perfección en Cristo. Un llamado a ser cristianos como Cristo. A vivir, por tanto, el Estilo de Cristo, que es el Estilo aceptado, vivido y practicado por María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
Les he dado las Bienaventuranzas, para que tengan una tarifa de precios para la salvación. Y he concluido, sin equívocos, según lo leen en Mateo 5,48:
“Sean perfectos, como mi Padre celestial, porque no hay otra tarifa de salvación.”
Por tanto, “Sean perfectos, como mi Padre celestial”, si quieren llamarse y ser “Hijos de la Madre de Dios, Nuestra Señora de la Alianza”, para poder ser y llamarse cristianos, merecedores del Reino de los cielos.
El Acta, en esta parte, concluye con una exigencia, perentoria e inalterable:
“Sean perfectos como mi Padre Celestial”
Por tanto, o la toman o la dejan, no hay alternativas.
del acta 1008